El centro histórico de Šibenik sube por una ladera bajo la fortaleza de San Miguel, así que gran parte es un laberinto de callejuelas y escaleras de piedra: la ciudad cuenta unos 2800 escalones. En su apogeo, en el siglo XVII, Šibenik era la mayor ciudad de Dalmacia, por eso su casco antiguo es más grande de lo que cabría esperar.
La plaza de la República de Croacia, con la catedral y la logia, es el corazón de la vida de la ciudad desde la Edad Media. Cerca están la plaza de los Cuatro Pozos, antaño la mayor cisterna pública de la ciudad, y el Jardín medieval de San Lorenzo, escondido entre las empinadas calles de Gorica. Más abajo, el paseo marítimo es precioso para un paseo al atardecer.
En Šibenik hay una palabra para la comida contundente de media mañana: marenda. La cocina local mezcla influencias venecianas, otomanas y austrohúngaras con productos de las islas, del interior y de los campos que rodean la ciudad: desde pescaditos fritos hasta guisos a fuego lento.